Restrospectiva De Un Ponente

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Este fin de semana ha sido la DrupalCamp de Valencia. Tuve la suerte de ser uno de los seleccionados para hacer una de las ponencias que tengo preparadas, con título El efecto ‘este código es una basura’. Esta ponencia, preparada esencialmente como mezcla entre show y realidad, resultó exitosa en el entorno de confianza para el que fue creado, un entorno de amigos con los que comparto experiencias, y practicamente mi vida en la oficina. El problema es que no lo resultó tanto en un entorno un poco más desconocido como puede ser el de una ponencia pública, donde no sabes quien te está escuchando.

Aquí están mis conclusiones y alguna que otra aclaración respecto mi ponencia. Espero que sirva para otra gente que se hayan encontrado en mi misma situación o que se vayan a encontrar, desafortunadamente, en un futuro.

Deja clara tu intención

Es importante que, antes de empezar, la gente sepa lo que va a encontrarse. Si tu charla es un tanto distinta a las demás, cuenta el porqué y evita sorpresas de última hora, como que el público no sepa encajar (por falta de información) lo que estás explicando, como lo estás haciendo, o el punto de vista que estás tomando.

Para mi, y tras la experiencia de ayer, es el punto más importante a tener en cuenta.

En mi caso, hice una disertación completamente dramática. En ningún caso, y aún estando en un evento de Drupal donde tendría sentido que hablara de Drupal, quise enfocar mis críticas a ningún perfil en general, ni en ningún framework, ni en ningún lenguaje.

Mi postura en toda la charla fue una simple abstracción y exageración (no tan exagerada) de lo que uno se encuentra en la mayoría de empresas, profesionales y humanos, porque al fin y al cabo, es lo que somos: humanos.

Una de las consecuencias de representar a esta sociedad es la necesidad de tener la misma jerga que ella, en cuyo caso, no podemos dejar de pensar en palabrotas o palabras mal sonantes (Muchas veces dejando el respeto de lado).

Esta fue mi intención ayer por la tarde, ponerme en la piel de todos y cada uno de nosotros en nuestra intimidad (almenos, la mayoría, en mi opinión) y analizar o ejemplificar como somos con lo que encontramos, y ver que aún siendo críticos destructivos con las líneas de código que encontramos a nuestro paso, y aún no entendiéndolas en mayor medida, somos nosotros mismos los primeros que cometemos los mismos errores una y otra vez.

En la charla tuve distintos puntos de autocrítica, cosas que he hecho yo mismo y cosas que he tenido que cambiar con el paso del tiempo, así que si en algún momento fui crítico apuntando con el dedo, fue a mi persona.

Tu charla nunca gustará a todo el mundo

Miguel me lo decía, y suerte tengo de Miguel muchas veces, porque la perspectiva que me suele dar él, poca gente me la da. You know…

Al finalizar la disertación, con, por cierto, bastantes risas y algún que otro aplauso, pensé que había sido un éxito. Para mí un éxito no es haber cambiado la mentalidad de nadie, pues reconozco que soy el primer al que le cuesta cambiar un hábito tan profundo como la calidad de tu propio código. Para mí, el hecho que una de mis charlas sea un éxito es la suma de dos puntos:

  • Que la gente se ría. Importante. La risa y el buen rollo es el calzador mágico para que las palabras, aún siendo duras, suenen constructivas. En consecuencia es la herramienta perfecta para proponer y compartir tu forma de pensar.
  • Que el mensaje llegue de alguna forma. La que sea, pero que llegue. La forma de ayer, la forma que creo que puede llegar el mensaje de aceptar que la mayor parte de nuestro código no tiene el rigor necesario, es haciendo uso de la ridiculización, la crítica y la jerga convencional, social y humana. Estoy orgulloso de mi planteamiento, pues es la forma en la que concebí inicialmente la estructura del mensaje.

Mi sorpresa fue cuando varias personas luego me comentaron su desagrado. Entonces me dió que pensar y llegué a todas estas conclusiones. También me consta que a la mayoría de las personas le gustó lo que vió (al menos eso me han contado, de aquí a que sea verdad ya, es otro mundo).

Aún así, quiero pedir mis disculpas a todos aquellos que creyeron que era un ataque directo a alguien, pues no fue así. Respeto a todo el mundo, haga lo que haga, y mucho más si lo que hace , lo hace con ilusión. Respeto aún mucho más a todos aquellos que, y no conformándose con lo que tienen buscan mucho más, aprendiendo lo que se pueda aprender de la mejor forma.

Mejoras propuestas en mis charlas

Me gusta hablar y no creo hacerlo mal. Reconozco que una de mis conclusiones impulsivas al principio fue descansar de ponencias por un tiempo, pero es algo que necesito hacer para equilibrar otra parte de mi trabajo.

A partir de ahora voy a cuidar mucho más las palabras que utilizo siempre que haga una presentación, voy a comunicar muy bien el enfoque que voy a dar en las charlas y intentaré, sin perder el buen humor con el que creo que no podría vivir, que sean igual de dinámicas hasta ahora.

La ponencia en sí, he pedido que no la publiquen por razones obvias (No se si me harán caso).

Últimos pensamientos

Poco más a añadir, creo que de los errores uno aprende, y agradezco tanto a todos los que escucharon mi charla y se llevaron algo positivo a casa, como a los que no les gustó, me lo hicieron saber y me hicieron reflexionar.

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