El Peligro De Hablar Español en Catalunya

| Comments

Odiado español.

Es muy posible que tras el sensacionalista Tweet de Rosa Díez, una mujer profundamente admirada y seguida por todo el pueblo español, te hayas quedado con ganas de más. Recordemos que la señora Díez reaccionaba de una forma muy natural en las redes sociales tras leer un artículo de un medio de comunicación titulado “El peligro de hablar en español en Estados Unidos”.

Para los que aún desconocéis dichos hechos, decir que ella pedía a gritos un artículo semejante en relación con la persecución que sufre la gente en Catalunya por hablar en español. Sí, has leído bien. Catalunya, Español, Persecución.

Pues bien, les comentaré durante unas cuantas líneas de qué trata esta persecución, cuales son algunos de los casos más delirantes ocurridos en estas tierras colonizadas por los catalano-parlantes y les daré algunos consejos para aquellos que decidan que Catalunya pueda ser un objetivo para su próximo safari en vacaciones.

Agárrense bien al sillón, valientes curiosos, porque todo lo que lea a continuación puede ser motivo de pérdida de conocimiento para pequeños y mayores, y objeto de traumas perpetuos para los más sensibles.

Empiezo.

Antiguamente

Una vez conocí una persona llamada Juan. Juan era de familia emigrante durante la época de la transición, y tras partir con sus padres de un pueblecillo pequeño en el norte de Extremadura, llegaron a tierras inhóspitas en el extra radio de Barcelona.

Por aquel entonces, la llamada ciudad de Badalona era el centro cultural de Catalunya. Todo el mundo hablaba catalán antiguo, forjado en las oscuras cuevas de los pueblos unidos del norte, y cualquier humano andante con habladurías que no fueran en el idioma ario era objeto de persecución, dilapidación y extorsión por parte de los integrantes de aquella cultura pseudoradical.

Todo cuanto Juan y su familia conoció en tierras lejanas fue miedo y soledad, y aunque sus pensamientos permanecían permanentemente en su amado pueblo, ya dejado atrás, su futuro les llamaba susurrante y provocador.

“Veniu, estimats conciutadans. Integreu-vos i parleu en català”

Venid, amados conciudadanos. Integraos y hablad en catalán, les decía el destino, amparado con el fino velo del desprecio hacia aquellos pobres humanos diferentes y extraños. Ellos, asustados por aquella voz incomprensible de palabras hechizadas, decidieron taparse los oídos por el miedo a volverse locos y dementes. ¿Hasta cuándo podrían soportar esta situación? ¿Qué les deparaba la vida?

Juan y su familia se desvanecieron en su oscura morada de Badalona, y sus cuerpos yacieron escondidos e inevitablemente ignorados, como todo aquel inconsciente que se atrevió a cruzar poniente sin hablar la lengua envenenada del mismísimo señor de las tinieblas.

Lo recuerdo con cariño, y es que fueron buenos tiempos.

Actualmente

Esta bien podría ser una noticia de “el país”, y a usted, querido lector, no le extrañaría demasiado descubrir una vez más que, en Catalunya, los seres vivientes somos malvados con aquellos con los que diferimos en raza, lengua e identidad.

Yo soy ciudadano de Badalona.

Hoy en día aún puedo oler el olor podrido de los cuerpos de aquellos que perecieron en sus casas por miedo al rechazo de los catalanes de antaño. Y es que antes era distinto. La gente proveniente de tierras lejanas era inevitablemente valiente y no se doblegaba ante la inexistente tolerancia de los indígenas locales. Se escondían y hablaban en silencio, en la oscuridad de las velas, vigilantes. Ahora todo ha cambiado. Ahora no ofrecemos ningún tipo de opción a los que se atreven a profanar nuestras ciudades y pueblos. Ahora uno ya no puede escapar de nuestras garras perturbadoras, y todo el mundo es llamado a la obediencia incondicional.

Ahora todo el mundo debe hablar catalán, y no hay sitio donde esconderse. No lo hay.

Y lo digo con orgullo, nos sentimos poderosos y extremadamente superiores. Cada palabra pronunciada de forma incorrecta nos repugna y castigamos aquellos que desobedecen nuestra voluntad.

Y tu, nos deberías temer. Odiar. Admirar.

Algunos Consejos

Nuestros líderes, a modo de muestra de entendimiento con los pueblos hispano-parlantes, han acordado con el estado Español unas visitas guiadas por nuestras tierras. Algo parecido a un safari por tierras africanas, pero en lugar de leones, tenemos a abuelos de Girona con barretina, en lugar de cebras, castellers haciendo un 3 de 10 con forro y manilla y en lugar de ñus, tenemos a chavales rapeando el diccionario de Pompeu Fabra con rimas asonantes.

Algunos consejos para los valientes que quieran visitar nuestra cultura.

  • Recuerda, hablad bajito. Somos radicales e intolerantes por lo que toda muestra de cultura que no sea la nuestra será despreciada, golpeada y exterminada de forma instantánea.
  • Tal vez veas en algún momento una caja encima de una mesa, con una raja en su parte superior y gente haciendo cola tras ella. Te informamos que la gente está injuriando y profanando nuestros más sagrados principios constitucionales. Te invitamos a que les lances piedras y nos avises. Nosotros procederemos a precintar el recinto y a juzgar a los organizadores. Recuerda que somos MUY radicales.
  • Hay unas montañas llamadas Montserrat. Son sagradas y alguien que no conoce nuestro idioma no puede acercarse a menos de 50km. Solo se puede acceder andando y en los alrededores hay perros husmeando en busca de infieles. No tenemos piedad alguna.
  • Una vez al año salimos con nuestras banderas y canciones a hacer apología al terrorismo. Tiendas y contenedores son quemados por familias enteras, mientras los más pequeños son entrenados para la kale borroka (palabras prestadas por nuestros hermanos, el pueblo en las montañas, los Vascos).
  • Si véis a alguien que dice “Goita”, salid corriendo. Es posible que sea uno de nuestros pueblerinos. Se conoce que son los más radicales, suelen ir con una hoz en plan Muerte, y se toman la justícia y la venganza por cuenta propia.
  • No estéis en nuestras tierras más de 3 o 4 dias, o podríais acostumbraros, y esto es algo que ni vosotros ni nosotros queremos.
  • Los niños son entrenados en las escuelas para no entender el castellano, por lo que no les habléis, o podrían reaccionar muy violentamente.

Para que luego digáis que no os avisamos alto y claro…

A usted, estimada Rosa Díaz, gracias por dar conciencia a sus ciudadanos. Su trabajo nos ayuda a todos a estar alerta de nuestra actualidad más verosímil, a que la gente que la lee nos odie y desprecie (aún) más, y con razones. En resúmen, no hace más que contribuir a la construcción de una sociedad con criterio, recursos y conscientes de su propia realidad.

Desde mi más profundo odio de catalán, gracias.

PD: Si comentáis, que sea en catalán. Sino, tendré que utilizar a mis esclavos traductores.

Comments